Pensar en sexo hace a la gente mentir

¿Has mentido alguna vez en una cita? Los científicos señalan que esto no significa que seas una persona mentirosa en general. Un nuevo estudio ha descubierto cómo cambia el comportamiento de uno cuando se comunica con un representante atractivo del sexo opuesto y qué causa estos cambios.

Couple pareja

© CC0 / bruce mars / Pexels

Los investigadores de la Universidad de Rochester y del Centro Interdisciplinario de Herzliya han revelado que el pensar en relaciones sexuales, incluso sin tener una respuesta genital directa, puede activar las regiones cerebrales relevantes y obligar a las personas a cambiar su comportamiento.

El estudio muestra que al entrar en contacto con un individuo atractivo, uno intenta causar una buena impresión, empieza a ponerse de acuerdo con su interlocutor y a cambiar hábitos para encajar con él. Pero no lo hace necesariamente de manera consciente ni con el fin de obtener un beneficio real. Es muy probable que se vea forzado a hacerlo por motivos inconscientes dictados por la activación de unos mecanismos cerebrales.

La investigación involucró a 634 personas heterosexuales: 328 mujeres y 306 hombres de unos 25 años, señala el portal Naked Science.

Los participantes se dividieron en dos grupos. A uno le presentaron imágenes neutras, el otro recibió estímulos sexuales. Luego tuvieron que hablar con los representantes del sexo opuesto. Los científicos llevaron a cabo una serie de experimentos.

Decir que sí

En la primera serie de experimentos, se les pidió a dos participantes que resolvieran un problema de una tercera persona, por ejemplo, si debe o no aceptar una oferta de trabajo. A ambos se les asignó una posición específica: una a favor y otra en contra. Los que habían recibido estímulos sexuales, eran más propensos a expresar su acuerdo con los argumentos de su interlocutor del sexo opuesto.

Mucho en común

En la segunda serie de experimentos, los participantes rellenaron un cuestionario sobre sus preferencias. Luego se les mostraron unas imágenes neutras o eróticas. Y se les pidió que chatearan con unos extraños (de hecho, eran investigadores).

Después de ver el perfil online de su interlocutor, el participante tenía que rellenar su propio perfil, que sería visto por su interlocutor. Los participantes que habían recibido estímulos eróticos eran más propensos a llenar el cuestionario de manera que sus gustos coincidan más con los de su interlocutor. Sus descripciones estaban menos correlacionadas con sus propias preferencias, registradas previamente en el cuestionario.

Número de parejas sexuales

En la tercera serie experimentos, los científicos comprobaron si los que habían recibido estímulos sexuales mentían más sobre el número de parejas sexuales.

La pregunta sobre el número de parejas sexuales pasadas se incluyó en el cuestionario, y luego el tema se discutió «accidentalmente» en el chat. Resultó que tanto hombres como mujeres, que habían recibido estímulos sexuales, subestimaron el número de exparejas en el diálogo con un interlocutor atractivo del sexo opuesto.

Y lo curioso es que «siete» fue el número que se mencionó con más frecuencia.