Convivir con la naturaleza podría otorgarle muchos beneficios

sitting grass park nature

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Si de pronto se siente energizado tras una caminata en el bosque o al pasar la tarde en un parque, probablemente sea porque pasar tiempo en la naturaleza es bueno para la salud. Por desgracia, la mayoría de las personas en la actualidad se encuentran muy alejadas del mundo natural, ya que pasan mucho tiempo de su vida en interiores, a pesar de su importante conexión con la naturaleza.

No es de sorprenderse que, la evidencia demuestra que es posible mejorar la salud y el bienestar al pasar tiempo en la naturaleza, e incluso las investigaciones demuestran la cantidad de horas que se necesitan para obtener los beneficios.

Tiempo de exposición recomendado

Un estudio publicado en Scientific Reports exploró la relación que existe entre el contacto con la naturaleza en la última semana y los reportes de salud y bienestar. Dicho estudio incluyo la información de 19 806 personas y reveló que pasar 120 minutos o más en la naturaleza durante una semana se relacionó con una mayor probabilidad de buena salud y bienestar, en comparación con la falta de contacto con la naturaleza.

En este caso, según la investigación, una mayor exposición no necesariamente ofrecía más beneficios, ya que las «relaciones positivas aumentaron entre los 200-300 minutos de exposición por semana sin ningún beneficio adicional.»

Asimismo, se obtuvieron estos beneficios sin importar como se dividió el tiempo, por lo que pasar 120 minutos en una ocasión tuvo el mismo efecto que diferentes visitas cortas, mientras que los beneficios se mantuvieron iguales entre las diferentes poblaciones, incluyendo personas mayores y personas con problemas de salud a largo plazo.

Los investigadores sugirieron que, con una mayor investigación, es posible desarrollar los lineamientos de exposición similares a aquellos de la actividad física. De hecho, el estudio descubrió que entrar en contacto con la naturaleza semanalmente podría ofrecer beneficios similares a aquellos de la actividad física.

De hecho, los beneficios que se obtienen de dicha exposición son inmensos. Tal como lo señala Scientific Reports:

«Una gran cantidad de evidencia epidemiológica sugiere que una mayor exposición o ‘contacto con’, el medio ambiente (como parques, bosques o playas) se relaciona con una mayor salud y bienestar, al menos entre las poblaciones de alto ingreso, como sociedades urbanizadas.

Aunque la cantidad y calidad de la evidencia varía según los resultados, vivir en zonas urbanas más verdes se relaciona con menores posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, hospitalización por asma, trastornos mentales, mortalidad entre los adultos, así como un menor riesgo de obesidad y miopía en niños.

Los vecindarios con una mayor cantidad de áreas verdes también se relacionan con una mejor salud y bienestar entre los adultos, así como mejores resultados durante el parto y desarrollo cognitivo en niños.»

Trastorno por déficit de la naturaleza

El periodista Richard Louv, autor de «Last Child in the Woods», fue el creador del término «Trastorno por deficit de naturaleza». El cual no es un diagnostico psicológico real, sino un término utilizado para describir el estilo de vida que contribuye a la falta de salud mental y emocional.

Louv sugiere que el distanciamiento de la naturaleza produjo un «menor uso de los sentidos, falta de atención y tasas más elevadas de problemas físicos y emocionales». Louv le explicó a Yale Environment 360 sobre el aumento de la investigación que destaca los efectos negativos de la falta de contacto con la naturaleza:

«En el 2005, escribí mi libro «Last Child in the woods», el cual no hablaba de un tema muy popular, ya que era un tema ignorado por el mundo académico. Logre encontrar cerca de 60 estudios muy buenos, pero actualmente es posible encontrar cerca de 1 000 estudios, los cuales se dirigen a la misma dirección: La naturaleza no solo es agradable, sino que es imprescindible para la salud física y el deterioro cognitivo».

Un estudio del 2019 reveló, que los pacientes de un hospital psiquiátrico se beneficiaron enormemente de la práctica de jardinería. Trabajar con las plantas y el suelo estimuló los procesos reflexivos en los pacientes que utilizaban esta actividad y el jardín de manera simbólica para obtener mayor información sobre su enfermedad.

Además de ofrecer tranquilidad y cambios de entorno necesarios, la jardinería mejoró el estado de ánimo y el comportamiento mientras fomentaba el sentido de comunidad, la pertenencia y los objetivos en común.

Estas personas también experimentaron un menor aislamiento y una mayor distracción de los pensamientos desagradables. La jardinería puede ser muy poderosa gracias a lo que se conoce como teoría de restauración de la atención:

«La teoría de restauración de la atención sugiere que es posible restaurar la capacidad de concentración al entrar en contacto con la naturaleza.

La jardinería permitió que una persona se moviera mental y físicamente a otro lugar, le ofreció la oportunidad de conectarse con el mundo y lo involucró en su entorno para satisfacer sus necesidades e intereses, todo lo cual contribuye a un entorno reparador.

La jardinería se ha relacionado con menor estrés, así como una mayor concentración, salud social y autoeficacia».

Por otro lado, la vida en la ciudad también se relaciona a trastornos del estado de ánimo y ansiedad, así como una mayor incidencia de esquizofrenia, quizás debido a la falta de acceso a áreas verdes. Además, las áreas verdes con una gran biodiversidad (como aves, mariposas y plantas), pueden mejorar la salud psicológica.

Otro metaanálisis de 103 estudios observaciones y 40 de intervención que investigaron cerca de 100 resultados reveló que pasar más tiempo en la naturaleza ofrece los siguientes beneficios:

beneficios naturaleza

Urbanización y fluencia digital

Numerosos factores se han entrelazado para hacer que la falta de interacción con la naturaleza sea una norma en lugar de una excepción. Es posible que conozca el término «desierto alimenticio», el cual describe las comunidades con acceso limitado a alimentos nutritivos. Asimismo, existen «desiertos verdes», en los que las comunidades carecen de áreas verdes para sus residentes.

Con las nuevas generaciones que pasan cada vez más tiempo frente a una pantalla, vivir en espacios urbanos sin acceso a áreas verdes, empeora el distanciamiento de la naturaleza en lugar de mejorarlo. En el Reino Unido, más del 80 % de la población reside en áreas urbanas, que es un porcentaje similar al de otros países de gran ingreso.

Aunque las normas nacionales para aumentar el acceso a los espacios naturales son limitadas, es posible que existan normas locales para fomentar la existencia y el uso de los espacios naturales. Dicho esto, «en los últimos 20 años se ha observado un creciente desapego de la naturaleza en numerosos países», según los investigadores de Urban Ecosystems.

Florence Williams, autora de «The Nature Fix», explicó que uno de los factores de la «amnesia generacional masiva causada por la urbanización y la fluencia digital» es que los niños en los Estados Unidos y el Reino Unido. pasan la mitad del tiempo al aire libre en comparación a las generaciones anteriores.

Por fortuna, se están implementando algunas medidas para cambiar esta situación, incluso en el trabajo. Williams le dijo a Yale Environment 360 que «es necesario fomentar una fuerza laboral calificada. Los jóvenes exigen experiencias al aire libre de buena calidad».

De hecho, una encuesta realizada por la empresa de asesoría de recursos humanos Future Workplace descubrió que el acceso a la luz natural y las vistas al aire libre era el aspecto más buscado del entorno laboral, por arriba de los gimnasios, el cuidado infantil y las cafeterías.

Incluso la etapa escolar se realiza más al aire libre. Louv, cofundador de Children & Nature Network, quien busca aumentar el tiempo que los niños pasan en la naturaleza, explico que las escuelas al aire libre en los Estados Unidos, donde las clases se imparten en áreas verdes, ha aumentado en un 500 % desde el 2012.

Obstáculos principales de pasar tiempo en la naturaleza

Aunque pasar tiempo en la naturaleza es muy beneficioso, en la práctica, numerosas personas no obtienen las cantidades «recomendadas» de exposición en la naturaleza. Un informe encargado por Velux, una empresa que fabrica ventanas, reveló que el 25 % de las personas en los Estados Unidos no pasan tiempo en el exterior.

«Nos estamos convirtiendo en una generación de personas de interiores donde el único momento en el que obtenemos luz natural y aire fresco es en el trabajo o la escuela», de acuerdo con Peter Foldbjerg, director de energía de luz natural y clima en interiores en Velux, una empresa que fabrica ventanas.

En otra encuesta que incluía 11 817 adultos y niños de los Estados Unidos, el 25 % de los adultos informó haber pasado menos de dos horas en la naturaleza a la semana. El informe describió una brecha significativa entre el interés de las personas en las Estados Unidos con la naturaleza y sus esfuerzos y capacidades para perseguir dicho interés.

Aunque numerosos factores contribuyen al desapego entre las personas y la naturaleza, el informe destacó los siguientes:

  1. Los lugares físicos, o entornos construidos, generalmente desalientan el contacto con el mundo natural.
  2. Las prioridades que compiten por el tiempo, la atención y el dinero evitan que el contacto con la naturaleza se vuelva rutinario y habitual.
  3. Disminuir el tiempo que pasa en la naturaleza como consecuencia de una mejor vida financiaría y la subsistencia nos orienta hacia un camino diferente.
  4. Las nuevas tecnologías, especialmente los medios electrónicos, distraen y cautivan a las personas.
  5. Cambiar las expectativas sobre qué la exposición «adecuada» debería ser que los adultos se sientan satisfechos con el poco tiempo que pasan al aire libre.

Tiempo recomendado en la naturaleza

El estudio presentado sugiere que únicamente se necesitan 120 minutos a la semana para obtener los beneficios para la salud física y psicológica. Mejor aún, es posible dividir el tiempo, como una hora dos veces a la semana, o 20 minutos, seis días a la semana, etc. Es una cantidad que debería ser alcanzable, siempre que se convierta en una prioridad.

Para algunos, esto puede significar incluirlo en la vida cotidiana como sucedería con otras cosas importantes. También es posible combinar la naturaleza con actividades ya programadas. Hacer ejercicio al aire libre es una excelente opción, así como atender llamadas fuera de casa, almorzar en un parque o celebrar reuniones al aire libre.

También es posible involucrar a los hijos, al caminar durante 20 minutos por el vecindario después de cenar o hacer jardinería. Trate de crear este hábito tanto como sea posible; es posible encontrar la oportunidad para disfrutar de la intemperie durante la hora del almuerzo, las reuniones familiares y bañar a su mascota.

Establecer una meta de pasar 120 minutos en la naturaleza a la semana es un buen punto de partida para obtener una mayor salud y bienestar. Como señalaron los investigadores en Scientific Reports, los beneficios pueden ser significativos tanto a nivel de salud pública como individual:

«En términos de magnitud, la relación entre la salud, el bienestar y pasar un tiempo en la naturaleza a la semana, fue similar a las relaciones entre la salud, el bienestar y: (a) vivir en un área de alta o baja privación; (b) trabajar en una ocupación de alto o bajo grado social; y (c) alcanzar o no los niveles recomendados de actividad física en la última semana.

Dada la importancia ampliamente declarada de todos estos factores para la salud y el bienestar, interpretamos que el tamaño de la relación con la naturaleza es significativo en términos de implicaciones para la salud pública».